The Guns of August

Nueva referencia histórica que alimenta el anhelo durante esta sequía lectora y que contiene, a pesar de lo que pudiese parecer, interesantes detalles sobre temas más frecuentes en mi catalogo como organizaciones, cultura y gestión empresarial.

Se trata de una celebrada referencia sobre la Primera Guerra Mundial, en la que se focaliza de manera estricta los primeros treinta días de la contienda; y los quince previos. Reconozco mi absoluto desconocimiento de estos temas, que si alguna vez los estudié en secundaria, quedaron ocultos bajo montones de otras inquietudes.

Y quizás debido a todo esto, ha sido toda una revelación. Vayamos por partes. De los preliminares de la guerra, recogidos en el texto, si bien pueden resultar excesivamente simples, me sorprende el paroxismo militarista, obscenamente manifiesto en el caso alemán, pero de hecho soterradamente disimulado en el caso francés, que buscaba o esperaba la oportunidad para resarcir la humillación de la guerra de 1870. El asesinato del principe heredero del Imperio AustroHúngaro, a manos de nacionalistas servios, parece ser solo la excusa perfecta.

Lo interesante es que a penas transcurridos 45 años de la guerra Franco Prusiana, en ambos bandos se habían realizado significativos planes bélicos, pero con una pátina aséptica, como exclusivamente académicos, que dejaron aterrorizados a militares y políticos cuando en en escasos 30 días, media Europa quedó sembrada de cadáveres. Parece como si no lo hubiese visto venir: de el control absoluto de las operaciones, teórico, a una carnicería nunca antes vista.

La autora include un plano emocional de los principales actores de aquellos momentos históricos, que hace totalmente previsible los resultados, desde la brabucona realeza germana, que se paseaba por toda Europa amenazando explícitamente, sin que en realidad existiese un rechazo contundente a tales comportamientos, a los académicos que teorizaban con planes, que como no podría ser de otra forma, resultaron ser inútiles. Las únicas fotos del texto es sobre estos actores, de tal forma, que uno puede hacerse una idea, analizando sus rostros, sus gestos, sus posturas.

Otro aspecto realmente interesante es el papel que la autora, estadounidense, destaca del Reino Unido y de las fuerzas británicas, en este corto periodo: recoge el robo de dos navíos de guerra al gobierno turco, el escurridizo compromiso de las Fuerzas Expedicionarias Británicas, que obligaron a ministro de la guerra Herbert Kitchener a plantarse en Paris para reprender a John French y finalmente la ruptura de los acuerdos de Londres de neutralidad del comercio marítimo y que tanto disgustaron al presidente de los EE.UU, Woodrow Wilson.

Resulta aterradoras las similitudes con la situación actual, donde los nacionalismos cuentan con el respaldo de millones de acólitos y muchos más defensores, que ven el nacionalismo con beneplácito; desolación,  lo que uno siente al ver cómo una sociedad germana desarrollada aplicó sistemáticamente la destrucción, no ya durante enfrentamientos bélicos, sino en actuaciones como la destrucción Lovaina, en la que se arrasó su biblioteca con mas de un cuarto de millón de volúmenes. Y digo sociedad, que siempre es la que más sufre las miserias históricas, pero siempre y mayoriariamente suele respaldar comportamientos suicidas.

En fin, imprescindible.
Por cierto, tengo en la pila otro texto sobre este mismo tema, en la que se profundiza en los preliminares y que sin duda aporta un contexto mucho más amplio sobre lo que nos llevo a la primera de las grandes tragedias del siglo XX.




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